Los muertos no mueren es una chorrada grande como un piano de cola, pero con unos elementos que, lejos de situarla a nivel de una masterpiece, consiguen que por lo menos no te haya parecido una total pérdida de tiempo.
En la pequeña localidad de Centerville, los muertos vuelven a la vida y un variopinto grupo de personajes tendrá que hacerles frente.
Con la explicación o excusa del fracking en el polo norte, por parte de EEUU obviamente, la tierra se ha desplazado de su eje, y ha hecho que los días y noches tengan diferente duración. Hasta aquí podríamos decir: vale, me lo puedo llegar a creer, es ciencia. Ahora, que por el desplazamiento de la corteza terrestre se provoque el levantamiento de los muertos, recientes y no tanto, pues ya no. Así que si me das una cucharada de ciencia no me des después una de chorrada.
Le pones alas y tienes un Tie Fighter
Los muertos no mueren no deja de ser una película de amiguetes con un montón de cameos que están por estar, hecha para pasar el rato, sin demasiadas pretensiones y con arreglos de guión de lo más variopinto, llegando a momentos metafísicos donde los personajes son conscientes de ser actores interpretando un papel. El primero de estos momentos sucede cuando suena la canción (que llegará a aburrir al más valiente) en la radio y Adam Driver dice que «es la canción de la película».
[spoiler]Momentos como este llegarán a su culmen cerca del final de la película con la discusión entre Bill Murray y Adam Driver sobre el guión de la propia película que están interpretando.[/spoiler]
La película pasa sin pena ni gloria por los 100 minutos que dura, y si sólo quieres una película para pasar el rato, puede ser una buena opción. Si lo que quieres es una buena comedia de terror, quizá sea mejor seguir buscando (Zombieland, con el propio Bill Murray, sería mejor).
Es una pena que Jim Jarmusch firme esta película, porque su anterior Sólo los amantes sobreviven, ahondaba algo más y de mucha mejor manera en el género sobrenatural (también con Tilda Swinton); que aunque fuera también algo chorrada, era mucho más personal. Digo que es una pena porque va a parecer que Jarmusch sólo sabe rodar mierda, y no es así (aunque se curre bastante que lo parezca).
El cameo que más llamó mi atención fue el de Selena Gómez… Entra en escena como si fuera a ser parte importante de la película, desarrollando el personaje y creando un vínculo con el espectador; «vale esta tía es maja y se porta bien, a ver a dónde llega».
[spoiler]A dónde llega? Pues poco más adelante Adam Driver tiene que decapitar su cadáver, sin mayores explicaciones.[/spoiler]
El personaje de Steve Buscemi me parece grandioso y una estupenda crítica de la sociedad rural estadounidense, pero si tengo que destacar un personaje o actor, por su genialidad, es a Tilda Swinton y su maravillosa interpretación de un forense nórdico escocés y samurai. Personaje al que no se mataron mucho al ponerle nombre, porque pasó de Tilda Swinton a Zelda Winston.
[spoiler]Y cuando te das cuenta de que, además es alienígena, el chiste anterior del llavero de Adam Driver cobra más sentido aún.[/spoiler]
– Nice keyring.
+ It’s Star Wars.
– Ah, Star Wars. That’s good fiction.
Conversación entre Adam Driver y Tilda Swinton en la película
En fin, que la peli Los muertos no mueren si es para pasar el rato, vale, pero como muestra de cine quizá no.
Hace muy poquito reseñamos Dagon: La secta del mar (2001), y algo más atrás El color que cayó del cielo (2019), llegando a la conclusión que eran 2 grandes adaptaciones de la obra de Lovecraft. Hoy nos toca revisar una algo más antigua: En la boca del miedo (1994), dirigida por John Carpenter, pero más que una adaptación, estamos ante una rendición, un homenaje al escritor, su obra y su mitología.
El éxito de Sutter Cane, un famoso escritor de novelas de terror, no tiene parangón. Pero, inesperadamente, poco antes de entregar a su editor su última novela, desaparece sin dejar rastro. Al mismo tiempo, algunos de sus fans se están volviendo inexplicablemente violentos. Para encontrar a Cane, el editor contrata al detective John, que está convencido de que todo es un montaje publicitario para promocionar el próximo libro del novelista. Estará en lo cierto?
La crítica se comió con patatas a John Carpenter, sin razón alguna. Quizás aprovechando las horas bajas que se supone sufría en ese momento, lo que deja a la crítica como una panda de abusones.
Decimos que sin razón porque esas horas bajas que sufría Carpenter no son patentes en esta cinta, que es cojonuda, y quizá su última gran película (amén de algunos aspectos de Fantasmas de Marte). Nosotros la reivindicamos no sólo como una gran obra de por sí, sino como una genial adaptación de Lovecraft.
Pero hablemos un poco de En la boca del miedo
Decíamos arriba que más que una adaptación tenemos aquí un homenaje a Lovecraft, pues la película se inspira en la mitología creada por el escritor estadounidense. Sin ir más lejos, el título original In the mouth of madness está claramente sacado de At the mountains of madness, aunque las historias no tienen nada que ver. O sí?
At the mountains of madness nos relata un episodio de locura sufrido por una expedición, y la película de Carpenter tiene la locura como hilo conductor de toda la trama.
Locura, aparición de los profundos, historia contada como un flashback… recursos básicos Lovecraftianos.
Sin ir más allá, los títulos de las novelas del escritor Sutter Cane son calcos de las obras de Lovecraft:
The Whisperer of the Dark sale de The Whisperer in Darkness
The Thing in the Basement sale de The Thing on the Doorstep
Hunter out of Time sale de la fusión entre The Hunter of the Dark y The Shadow Out of Time
The Hobbs End Horror sale de The Dunwich Horror
Y la editorial a la que pertenece Sutter Cane? Arcane Publishing. Baia.
La locura
La peli empieza con Sam Neil siendo internado en un manicomio (eso no puede recibir el nombre de hospital psiquiátrico), en la típica «celda acolchada» y con camisa de fuerzas. Poco después llega un doctor para hacerle una visita/entrevista sobre los motivos que lo han llevado a esa situación, y comienza el flashback.
Todo comienza con el ataque de una persona, hacha en mano, hacia el personaje de Sam Neil, un investigador de una aseguradora. Poco después sabemos que ese individuo era el manager de Sutter Cane, y comenzamos a descubrir una trama rara y no tan ingenua como a priori piensa el protagonista.
La verdad es que no quiero analizar mucho la trama o la historia porque caería en más de un spoiler, y prefiero que no sea así.
Os recomiendo ver En la boca del miedo, sin duda alguna, incluso aunque ya la hayas visto. Seguro que encuentras detalles en los que no habías caído antes.
Os dejo el tráiler de En la boca del miedo
Dos spoiler para acabar
[spoiler]Llegando el final de la peli cuando cuando Sam Neil está escapando con los profundos detrás es un momento un poco mierder. Ojo, hablo la huida en si, está fatal hecha. Los bichos molan mazo y son muy acariciables, pero parece que Sam Neil esté corriendo en el sitio y queda súper cutre. Y es una pena, porque durante toda la película hace un papel espectacular y yo le daría mil premios por él, pero esa escena es una mancha dentro de una interpretación sublime en una película cojonuda.[/spoiler]
[spoiler]Sutter Cane quiere al personaje de Sam Neil fuera del manicomio, y hace que un bichoño arranque la puerta de la celda. Sam Neil escapa y llega la escena más cojonuda de la película: el cine.
Me parece tan sublime que el prota asista a la película que acabamos de ver nosotros que no tengo palabras para describir lo que sentí en el momento. Me quito el sombrero, John Carpenter.[/spoiler]
Gretel y Hansel es la tercera película de Oz Perkins (La Enviada del Mal, Soy la Bonita Criatura que Vive en Esta Casa), hijo del actor Anthony Perkins. Está protagonizada por Sophia Lillis (que intertretó a Beverly en el remake de It) y Alice Krige (Star Trek: Primer Contacto, El Imperio del Fuego, Silent Hill).
En Baviera, a principios del siglo XIV, Gretel y Hansel, de 13 y 9 años respectivamente, viven en la miseria más absoluta. Su padre murió hace años y su madre está casada ahora con un hombre malvado. Debido a la falta de recursos y al creciente miedo que les produce su padrastro, Gretel y Hansel deciden huir del pueblo en busca de un futuro mejor.
No se trata de una adaptación del cuento tal cual, sino que se queda con lo más básico y a partir de ahí construye su propia historia. Además no lo hace de forma explícita, sino que deja muchas cosas de forma ambigua a entender entre líneas. Más que por el desarrollo de la trama destaca por su impactante aspecto visual, y su atmósfera malsana e inquietante.
Después de haber visto su ópera prima y faltándome, de momento, su segundo proyecto, podemos decir que esos elementos son sello personal del director, más preocupado por mimar los detalles técnicos y la fotografía en la búsqueda de lograr una ambientación tétrica, desesperante y claustrofóbica, que por conseguir una historia amena y entretenida.
Di eso otra vez y te convertiré la lengua en una flor para recordarte lo bonita, absurda y efímera que has elegido ser.
La moraleja del cuento de origen sobre la colaboración para superar las malas situaciones y el desconfiar de las apariencias desaparece por completo y la historia se convierte en el viaje iniciático de Gretel (estupendamente interpretada por Sophia Lillis y Jessica De Gouw, en su versión joven) que se rebela contra el papel estereotipado que le ofrece la sociedad de su época. Hansel es completamente desplazado (no es que tuviera mucho peso más allá de ser el primero en el título original) y aquí llega a convertirse en un completo lastre para su hermana.
Perkins se convierte para mí en uno de esos directores con un toque personal, para seguir su trayectoria teniendo muy presente qué es lo que ofrece en una de sus películas, y con la curiosidad de ver si encontrará alguna vez una narración a la altura de su puesta en escena.
Attack the Block es una comedia sobre una invasión alienígena urbana que supuso el debut en la dirección de Joe Cornish, conocido por haber participado en el guión de Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio y El Hombre Hormiga. Entre el reparto podemos destacar a un también debutante John Boyega (la última trilogía de Star Wars, Pacific Rim: Insurrección), a Jodie Whittaker (Venus, Supercañeras: El Internado Puede ser una Fiesta, La Recompensa) y a Nick Frost (Zombies Party, Penelope, Arma fatal).
Una pandilla de adolescentes de un barrio marginal de Londres asaltan a una enfermera. Justo entonces una bola de fuego se precipita desde el cielo sobre un coche cercano. Al acercarse al vehículo, de su interior sale una extraña criatura. Comienza una noche de lo más extraña.
La historia parte de una anécdota real vivida por el director, que fue asaltado por un grupo de adolescentes en el sur de Londres y se preguntó qué pasaría si el robo fuese interrumpido por un suceso fantástico o paranormal. Con una duración de 80 minutos justitos, la película es muy dinámica y ofrece una acertada combinación de comedia gamberra, ciencia ficción y crítica social. El tono general recuerda mucho a una típica cinta de aventuras juvenil de los años ’80 pero actualizando conceptos y situaciones en vez de intentar apelar gratuitamente a la nostalgia.
Big alien gorilla wolf motherfuckers. I swear.
– Pest
A pesar de contar con un presupuesto no demasiado elevado, demuestra que se pueden hacer cosas muy chulas con ingenio y habilidad, como esos alienígenas que, siendo una combinación de disfraz cutre con retoques infográficos (básicamente son gorilas muy negros con dientes luminiscentes ?), cumplen sobradamente para dar una presencia inquietante y amenazadora; sencillos pero efectivos. Las varias escenas de violencia, sangre y vísceras también están bastante logradas.
En líneas generales es como Critters 3 pero muchísimo mejor.
Dagon es una película española de 2001 basada en un relato de H.P. Lovecraft, La sombra sobre Innsmouth (1931), que tuve la ocasión de leer hace muy poco. La película es producción de la otrora promesa del terror nacional Fantastic Factory, que tuvo en su haber una serie de producciones que resultaron bastante cuestionables, y cuestionadas. Antes de meternos en la película, tenemos que ponernos en antecedentes con esta productora.
En EEUU, por poner el ejemplo de la meca del cine, la subvención que obtienen las productoras se traduce en ventajas fiscales y devolución de costes de producción (fuente), y para obtener esas ventajas tienes que hacer la película, estrenarla y obtener beneficios para que esas ventajas se traduzcan en verdes.
En España (y Europa=, por contra, la subvención no es posterior al estreno, sino anterior… Si quieres hacer una película (y tienes background) te darán la subvención con una serie de requisitos y obligaciones, que hasta hace poco eran: estrenarla en el cine y poco más. De ahí que haya películas que sólo se estrenan en salas pequeñas y cines de segunda (sin ánimo de ofender, son los mejores putos cines). Incluso se han dado casos de estrenos con salas cerradas (y taquilla vendida entera) para justificar el estreno y el «Sold out!».
Conociendo estos datos, Bryan Yuzna (director entre otras, de parte de la saga Re-Animator, junto con Stuart Gordon, quien también es director de la actual Dagon) decide juntarse con Julio Fernández (productor de Los sin nombre, entre otros) y montar una sucursal en España, para producir sus mierdas y subvencionarse la coca. A este chiringuito lo llaman Fantastic Factory.
Su primera producción: Faust: La venganza está en la sangre, prometía más de lo que daba, pero era bastante decente. Una re-imaginación del mito de Fausto y Mefistófeles, con reparto internacional (incluyendo al actor fetiche de Yuzna, Jeffrey Combs) y una banda sonora maravillosamente nu-metalera.
Tras Faust vinieron Arachnid y Dagon, muy poco después, rodadas con los beneficios de la priemra (menos la coca consumida), y dejaban algo que desear. Un año después vino Darkness (2002), dirigida por Jaume Balagueró; quizá mi favorita de la Fantastic Factory, pero a partir de ahí la cosa fue en caída libre: Romasanta, Rottweiler, Beyond Re-Animator (Yuzna sabe que si toca la fibra Lovecraftiena tiene las lonchas aseguradas), La Monja y por último, Bajo aguas tranquilas.
Lo que comenzó con películas efectistas y de estéticas algo cuidadas, terminó en un festín de producciones low-cost con repartos de segunda y efectos de muñeco hecho con calcetín y ojos pegados. Una pena, porque siempre me moló la idea de tener una productora patria que hiciera cine interesante, y no la comedia o drama de siempre. Por suerte tenemos a Alex de la Iglesia, que de vez en cuando saca cosas muy decentes (salvo Las Brujas de Zugarramurdi).
En fin, a lo que íbamos…
Dagon: La secta del mar
Dirige Stuart Gordon (director de Re-Animator, fallecido el pasado año) y produce Yuzna. Lo que a priori puede ser un sello denominación de origen a tener en cuenta empieza a perder enteros a cada minuto, hasta quedarnos con un «no está tan mal» final. Ese «tan» es mortal.
Los efectos especiales de la casa Yuzna siempre son un poco chusteros, pero efectivos. Parece que con la versión trial del After Effects le llega y con aumentar el tamaño de pantalla para ocultar la mosca de la versión de prueba es suficiente. Ahora bien, los efectos visuales y de maquillaje son bastante guays y mucho más efectivos que los CGI. Quizá Stuart Gordon guardaba props de Re-Animator para utilizar en Dagon, o quizá entre lonchas de coca tuvieron la idea de intentar hacer algo bien.
Combarro (Pontevedra), pueblo marinero donde se rodó Dagon
Así que tenemos por un lado CGI de baratillo, maquillaje bien tirando a guay (entendiendo el tipo de producción que tenemos delante, sin comparar con otras películas que pueden multiplicar el presupuesto de esta x100) y llegamos a lo peor… el reparto.
Raquel Meroño, de la rubia melena y moreno el… (lo siento, estoy muy arrepentido, no volverá a ocurrir), tiene la gran suerte de aparecer poco en la película. Creo que ha pasado el tiempo suficiente desde 2001 como para poder hablar con spoilers sin tener que ocultarlos, pero por si acaso…
[spoiler]Tiene no, tenemos la gran suerte de verla poco en la cinta y lo que vemos al final sea su muerte, después de unos gratuitos, y continuos, planos de tetas como este.[/spoiler]
Las cualidades interpretativas de esta chica son nulas rozando el negativo. Una fregona tendría menos atractivo físico, pero quedaría mejor en pantalla. Sólo piensa: cuántas fregonas has visto en el cine y cuántas Meroños? Fregona wins.
El alter-ego femenino está en otra actriz que me encanta (sarcasmo), Macarena Gómez. Dagon fue su primera película (y uno de sus primeros trabajos, amén de un par de apariciones en alguna serie de tv), y para consolación de los detractores aquí todavía no era tan cansina como ahora, y aún tenía algo de ilusión por intentar dejar un trabajo bien hecho. Lo consigue.
Aunque no me guste nada en absoluto, Macarena Gómez hace un papel comedido, pero muy efectivo. Su gesto peculiar y sus grandes ojos, junto con algo de interpretación, consiguen crear un personaje que sabe transmitir la locura que se supone que tiene y vive. Un 10 para ella.
No me huele a bacalao, me huele a pulpo.
Paul, el prota está interpretado por Ezra Godden, alguien completamente anónimo para mí, y del que he tenido que investigar para conocer un poco más. Ha hecho algo de tv, algo de doblaje y poco cine (y de serie B). No lo hace mal y transmite correctamente la angustia del personaje.
Como comparsa a Paul tenemos a un montón de actores y extras con mayor o menos nombre, desde Francisco Rabal, interpretando al borracho del pueblo (con un acento gallego bastante creíble) hasta un montón de vecinos de Combarro, pueblo marinero de Pontevedra, donde se rodó Dagon, a escasos 30 minutos de donde vivo. Por cierto, fue ésta la última película de Paco Rabal; dijo la mujer, tiempo después, que fue un rodaje extenuante, por las inclemencias del tiempo y las altas horas a las que se rodaba.
Dagon se basa en el relato La sombra sobre Innsmouth (1931), como ya adelantamos en el primer párrafo del artículo, pero de forma bastante libre. Hay cosas que son calcadas y que consiguieron trasladarme a la lectura y meterme de lleno en la historia, y hay otras que sólo están ahí como relleno.
El pueblo marinero de Innsmouth aquí se traduce a Invoca (Inns = In, mouth = voca… eso debieron pensar los guionistas), que tiene sentido por el verbo invocar, pero pierde la literalidad del nombre anglosajón.
La historia, aún libre, sigue manteniendo casi todos los elementos de la novela/relato. En Dagon, llegan al pueblo por accidente (literalmente), mientras que en el relato el prota (uno sólo, no una o 2 parejas) viaja a propósito al pueblo por motivos históricos y culturales.
El aspecto de Innsmouth
En ambos casos, el descubrimiento de los hombres-pez es similar. Mientras que en la película lo primero que vemos es la mano palmeada del cura, y poco después las branquias del recepcionista del hotel, en la novela se nos va describiendo el aspecto de los vecinos de Innsmouth a medida que el prota los observa desde el autobús y se denominan como «aspecto de Innsmouth».
El momento hotel es prácticamente similar en ambas historias. La película consigue transmitir muy bien la angustia del personaje abriendo y cerrando puertas. Quizá yo hubiera insistido más en este detalle, como en el libro, pero no estuvo nada nada mal.
En la película, Paul se encuentra con Ezequiel, el borracho del pueblo, de forma accidental, mientras que en el relato, es un empleado de una tienda quien le facilita al prota un mapa del pueblo y le indica que vaya a hablar con Zadok (el borracho), que es el más viejo del lugar.
En este momento viene lo segundo mejor de la cinta, que es el flashback que relata cómo el pueblo de Invoca entabló relaciones comerciales con los Profundos. Un momento 100% lovecraftiano.
Si eso era lo segundo mejor, qué es lo primero?
Escuchar a los profundos hablando gallego y adorando a un pulpo gigante. No sé si Lovecraft estuvo en Galicia, pero seguro que le hubiera molado pasar aquí una buena temporada.
El resto de la peli y comparación la dejo en vuestras manos.
Yo he de decir que en 2001 apenas había leído a Lovecraft (o nada) y hoy en día he leído todo (y me ha gustado casi todo). Digo esto porque me parece importante conocer la historia original para poder disfrutar más la película. En 2001 me pareció un zurullo ponzoñoso para ver de risas, y hoy puedo decir que la he disfrutado… tras 20 años y una pila de libros.
Así que, a día de hoy, os recomiendo ver Dagon: la secta del mar, pero sólo después de leer, o releer, La sombra de Innsmouth, que si leéis a buen ritmo, tenéis ventilada en 2 o 3 noches.
Serenity es una space opera dirigida por Joss Whedon (Buffy, Cazavampiros, Los Vengadores, Dr. Horrible’s Sing-Along Blog) y protagonizada por Nathan Fillion (Drácula 2001, Slither: La Plaga, Castle), Summer Glau (La Iniciación de Sarah, Terminator: Las Crónicas de Sarah Connor, Luna de Miel Mortal), Gina Torres (Mil Ramos de Rosas, Matrix Revolutions, Don’t Let Me Drown) , Alan Tudyk (Destino de Caballero, Corazones en Atlántida, Yo, Robot) y Adam Baldwin (La Chaqueta Metálica, Depredador 2, Independence Day), que no es de los Baldwin de toda la vida y además parece un Affleck ?
La película supone un epílogo/cierre/¿punto y aparte? ? para la serie Firefly estrenada y cancelada en 2002. Ésta es una de esas típicas series que no llama la atención durante su emisión, básicamente porque o es mal programada o está poco promocionada por la cadena responsable, consecuentemente no es renovada o, peor aún, se cancela a mitad de temporada (como es el caso), aunque con el tiempo acaba reuniendo una sólida base de aficionados que la reivindica siempre que puede y clama constantemente por su regreso.
Siglo XXVI. El Capitán Malcom Reynolds es un veterano de la Guerra Civil Galáctica que luchó en el bando perdedor (los Independentistas o Browncoats) contra el gobierno de la Alianza. Dirige la nave de transporte Serenity junto a su pequeña tripulación, que son lo más cercano a una familia que tiene. Juntos se dedican a cometer pequeños robos por encargo, con el objetivo de mantener alejados a los agentes de la Alianza.
Vi la serie allá por finales de 2003, después de haber leído varios comentarios muy positivos sobre ella, y cuando aún no se había anunciado la posibilidad de que se hiciese una película que continuase la trama. La peli se estrenó en 2005 y la he visto hace poco. Sí, soy un desastre para muchas cosas.
Firefly es una serie de aventuras estelares protagonizada por un grupo de contrabandistas, liderados por un antiguo capitán del bando perdedor en la Guerra de la Unificación. La ambientación tira hacia un tipo «western fronterizo en el espacio», y el grupo protagonista es excelente, tanto a nivel de reparto como de elaboración y desarrollo de personajes. Mundos fronterizos sin ley, colonos, refugiados, ambientes desérticos, asaltos a naves de transporte, persecuciones, peleas de taberna… con una raza de salvajes caníbales acechando constantemente como amenaza en la sombra.
El desencadenante de la historia es al mismo tiempo una de sus subtramas principales. Está encarnada por Simon y su hemana River, un experimento genético de la Alianza que intenta evitar volver a ser capturada y consigue refugio en la Serenity, la nave espacial clase Firefly de Macolm y su tripulación.
¿Se puede ver la peli sin conocer la serie? Sí y no. Y yo diría que no rotundamente. La película tiene un pequeño prólogo, lo justo para entrar en materia, y se entiende perfectamente, pero carece de trasfondo y de desarrollo de personajes. Es evidente que no está hecha para atraer nuevo público y abrir la posibilidad de contar cosas nuevas en ese universo; es más bien un regalo para los fans que han estado haciendo ruido pidiendo su vuelta: un resumen muy compacto de lo que podría haber sido y la explicación de algunas tramas que quedaron abiertas. Hay mucha acción pero falta (y mucho) la interacción entre personajes, que sin duda era uno de los puntos fuertes de Firefly.
La gran pregunta final sería por qué han dejado que J. J. Abrams se encargue de la última trilogía de Star Wars y no han dejado que Joss Whedon se acerque a nada de la franquicia, algo que lleva pidiendo como mínimo desde 2016. Lo que podría haber molado Solo: A Star Wars Story, por ejemplo…
Corría el año 1931 y Tod Browning rodaba su Drácula con el inigualable Bela Lugosi (quien llevaba ya unos cuantos años interpretando al personaje en Estados Unidos, sobre los escenarios de Broadway). Con la tarea, apuros del rodaje y estrés por cumplir los plazos prometidos a Universal, el director no se percató de la presencia de un grupo de rémoras que le iba comiendo el culo.
Estos no eran fans ni de Drácula (o sí) ni de Browning (o sí) o de Lugosi (o sí). Ni siquiera eran unos curiosos o unos paparazzi. Nada más lejos de la realidad, era otro equipo de rodaje que aprovechaba todo lo que iban dejando detrás para canibalizarlo en otra película diferente, de título… Drácula.
Wait! What?
Fotografía del rodaje.
Pues sí, George Melford, también pagado por Universal, tenía en su lista de tareas la de crear otra película de Drácula para estrenarla a la par que la de Browning, para el mercado hispano. No era una copia, sino otra adaptación de la novela de Bram Stoker para otro público. Sabéis eso de la segregación racial en USA? Pues eso.
No queremos copiar, no… al pobre Melford, le roban hasta el póster
Mientras Browning rodaba de día, Melford rodaba de noche… lo que nos dice que el tonto de Browning no conocía mucho de la historia del vampiro. Esta diferencia horaria entre jornadas permitía que los del turno de noche (Melford Team), aprovecharan equipo de rodaje, iluminación, escenarios y hasta el vestuario (supongo que la lavandería estaría a tope).
Esta misma diferencia horaria también le permitía a los de Melford arrancar la jornada con las correcciones de iluminación y cámara hechas, para poder rodar más tiempo en mejores condiciones.
No sé muy bien debido a qué, pero la versión española dura media hora más, contiene mucho más diálogo (aunque teniendo en cuenta las capacidades interpretativas del personal esto no es un punto bueno) y nos permite ver durante más tiempo el castillo del Conde.
La de George Melford tuvo el subtítulo añadido de «Spanish version», por su elenco íntegro de hispanohablantes. Porque ¿quién quiere a un actor austro-húngaro para interpretar a un vampiro rumano cuando puedes tener a uno cordobés?
En relación con lo anterior, cabe destacar que Melford no hablaba ni un pijo de español, por lo que la comunicación con los actores deja tanto que desear como la dirección de la propia película. Sumado esto a que los actores no valían un cagao, es un milagro que les diera para terminar el proyecto.
Del reparto lo único reseñable son los protas, Drácula y el antagonista, Van Helsing. Carlos Villarías como Conde Drácula hace un papel correcto, y Eduardo Arozamena como Van Helsing resulta hilarante. Es un zurullo, pero súper divertido ver lo pedante que es su expresión en todo momento.
Villarías
Lugosi
Pese a todo lo malo, no sólo consiguieron finalizar la película, sino que la estrenaron… 15 días antes que la de Tod Browning. Así que si alguien te pregunta quién fue el primer Drácula (que no vampiro), puedes afirmar con orgullo patrio que fue un español.
La pena es que no tuvo ni la repercusión ni difusión que la otra, pero se puede encontrar fácilmente en la red para verla y pasar un buen rato.
[imdb]tt0021815[/imdb]
A ver si terminan de rodar esos p*tos españoles, que quiero drogarme.
Mortal es una película dirigida por André Øvredal, de quien hace apenas dos días hicimos una review de su película Troll Hunter y tiempo atrás una de La autopsia de Jane Doe. En este caso nos presenta un thriller sobrenatural con un giro final (oh, mierda ahora sé que hay un giro final!).
Si a mitad de película buscáis el título original de la película, y hacéis la traducción del noruego os coméis un spoiler guapo.
[spoiler]El título original es «Torden», cuya traducción del noruego es Trueno. Y qué tienes cuando juntas Truenos y Noruega? Justo. Ya sabes de dónde saca el chaval sus poderes.[/spoiler]
Eric despierta un día en una montaña sin saber cómo ha llegado allí, ni por qué tiene quemaduras por todo el cuerpo. Además, parece tener la capacidad de generar calor, aunque no es capaz de controlar dicha habilidad.
La película empieza fuertecita, con la revelación de los poderes de Eric en comisaría y el siguiente viaje en helicóptero. A partir de ahí caminamos por un valle de lentitud al que nos tiene muy acostumbrado casi todo el cine nórdico, pero con ciertos elementos o situaciones que evitan entrar en el sopor o cansinidad. Al contrario, Mortal engancha y una vez lo hace no te suelta hasta el final.
Nat Wolff y Iben Akerlie protagonizan Mortal
Las interpretaciones son tranquis, y comedidas, hacen lo que tienen que hacer. Los efectos especiales son pocos y efectivos. La fotografía y localizaciones son maravillosas y la dirección es brillante. André Øvredal siempre consigue hacer películas muy interesantes pero con un aspecto de normalidad que choca brutal e irremediablemente con lo que está contando. Consigue que veamos «creíble» a un tío provocando relámpagos por las manos, hacer levitar el agua o crear fuego de la nada, porque te lo cuenta de una manera tan normal que te acaba encajando.
Mortal transcurre como una revelación personal, una búsqueda de identidad del personaje (y me atrevo a decir del país entero) y saber de dónde viene, para no olvidarlo. Conocer la historia, para no repetirla, que dicen por ahí.
No diré más que Mortal es una película francamente recomendable. No me esperaba nada de ella, y me ha gustado mogollón. Os dejo el tráiler y un par de spoilers después.
Tráiler de Mortal
[spoiler]Si no has leído la traducción del nombre Noruego, pasada la mitad de la película ya se deja intuir que Eric es descendiente de Thor, lo que explica y justifica sus poderes.
El final final, saliendo de la cueva con el martillo y la venganza por la muerte el asesinato de la chavala es cojonudo. Justo cuando pensabas que ya dominaba los poderes y podría hacer cosas buenas con ellos para la gente… zasca!
Ahora ya domino mis poderes, pero os los voy a meter por el culo por ser unos putos asesinos de mierda!
Jajajajaja! Genial.
Concluyendo, Mortal pasa de ser un thriller con tintes sobrenaturales que se ve reconvertido a epopeya asgardiana. Una reimaginación de la mitología muy curuiosa y entretenida.[/spoiler]
Ingrid Goes West es una película dirigida por el debutante Matt Spicer, que cuenta con las excelentes actuaciones de Aubrey Plaza (Scott Pilgrim Contra el Mundo, Life After Beth, Mike y Dave buscan rollo serio) y Elizabeth Olsen (Silent House, Martha Marcy May Marlene, Wind River).
Ingrid Thorburn, una joven mentalmente inestable, se obsesiona con Taylor Sloane, una estrella de las redes sociales que aparentemente tiene una vida perfecta. Ingrid decide abandonarlo todo y trasladarse a la oeste para hacerse amiga de Taylor en la vida real. Su comportamiento se volverá cada vez más inestable, inquietante y peligroso.
La peli realiza una crítica más ligera de lo que pretende sobre el postureo y petardeo asentados en la mayor parte de redes sociales que nos invaden hoy en día. Esa ligereza que menciono en la crítica está determinada por el hecho de que la protagonista padezca una evidente enfermedad mental sobre la que no se profundiza.
No se trata de una parodia caricaturesca, aunque el tema se presta, sino que, con alguna pincelada de humor negro, se orienta más hacia el drama. Nos presenta la incómoda historia de una chica desesperada por buscar la aceptación social buscando la amistad y la aprobación de alguien que sí parece tener esa aceptación en las redes; un camino que le lleva a falsear su vida de forma obsesiva y enfermiza.
El desarrollo es simple y lineal, con nada que destaque ni sorprenda de forma especial. La película no llega a aburrir, porque no es muy larga (poco más de 90 minutos) y está bien planteada y narrada. Aún no siendo especialmente recomendable, sí merece la pena verla.
Troll Hunter es una película de terror noruega de 2010, escrita y dirigida por André Øvredal (La autopsia de Jane Doe, 2016 – su primera película en inglés) y rodada en formato de falso documental cámara en mano.
No me esperaba mucho de ella, sinceramente, y el formato cámara en mano me suele provocar bastante rechazo utilizado de forma contínua, como es el caso. Sin embargo, la vi entera, y la disfruté mogollón. Sorprende que con 3 millones de presupuesto, el director consiga un producto que no sólo está a la altura que otros similares como Cloverfield/Monstruoso, sino que lo supera en muchos aspectos.
Comenzamos con unos chavales que están siguiendo la pista del que creen que es un cazador furtivo de osos, y van cámara en mano tras él para dejarlo todo documentado y poner después las pertinentes denuncias. Sin embargo, en la primera incursión tras sus pasos, tienen que echar a correr tras los gritos del cazador avisando que viene un troll. A partir de ese momento, se ven obligados a creer en la mitología para no ser víctimas de ella.
Los siguientes pasos serán, ya no documentar la caza furtiva de osos, sino la existencia de los trolls en Noruega y revelar que el gobierno lo sabe y lo oculta a la población.
Aunque la película se empeñan en tildarla de terror, no lo es; quizá fantasía sería el género más acorde a la historia y acontecimientos narrados. No da miedo ninguno, pero sí tiene varios momentos de mucha tensión que provocan cierto subidón de adrenalina que, junto con el formato cámara en mano -bien utilizado-, te meten de lleno en la acción y puede que te sorprendas arañando el sofá.
La dirección es magnífica y la puesta en escena tan simple como efectiva. Las actuaciones son muy correctas, destacando que saben transmitir la tensión del momento a la perfección.
En resumidas cuentas, Troll Hunter es una estupenda propuesta para pasar el rato. En mi caso se me pasó volando y me dejó con ganas de más.
Os dejo el tráiler
[imdb]tt1740707[/imdb]
Un spoiler de Troll Hunter
[spoiler]El desliz del gobierno en una entrevista, revelando la existencia de los trolls, es brutal. Una nota de comedia acojonante en una película que no era para nada del estilo. Es para quitarse el sombrero.[/spoiler]
Una nota sobre el director
André Øvredal ya es un conocido en Zm. Hace un tiempo me sorprendió con La autopsia de Jane Doe, de 2016. Una película muy evidente y predecible, pero que consigue crear un ambiente muy atractivo, incluso para los fans más fans del género. Película tan efectiva como sencilla.